Volcán Tajogaite: lo que viste en las noticias, contado de cerca

Hay una pregunta que escuchamos casi a diario, normalmente antes de que el visitante haya terminado de bajar la maleta del coche de alquiler: "¿y el volcán, dónde está?". Desde septiembre de 2021 el Tajogaite se ha colado en la lista de motivos por los que la gente decide venir a La Palma, y la verdad es que se entiende perfectamente. No hay tantos sitios en el mundo donde puedas caminar junto a un paisaje que, geológicamente hablando, todavía está recién hecho.

Este artículo forma parte de nuestra guía completa: qué hacer en La Palma, donde encontrarás todas las actividades, rutas y consejos para organizar tu viaje a la isla.

Vamos a contarte lo que normalmente le contamos a nuestros grupos sobre el terreno: de dónde sale el nombre, qué pasó durante esos 85 días, por qué a La Palma le da por hacer volcanes nuevos y, ya puestos, cómo planear la visita.

Tajogaite, Cumbre Vieja, Cabeza de Vaca… ¿en qué quedamos?

Durante toda la erupción, los telediarios de medio mundo repitieron sin parar "el volcán de Cumbre Vieja". Se quedó grabado en la memoria colectiva, pero en realidad el nombre no es del todo correcto. Cumbre Vieja es toda la dorsal volcánica que arranca al sur del Pico Bejenado y baja hasta la punta sur de la isla, prolongándose varios kilómetros bajo el mar. Es, de hecho, el terreno que se pisa en la famosa Ruta de los Volcanes, formada por decenas de conos de erupciones mucho más antiguas.

El que nació en 2021 tiene nombre propio, y es uno bonito: Tajogaite, palabra aborigen que se traduce como "montaña rajada". Pocas veces un nombre describe tan literalmente lo que pasó: la tierra se abrió por una primera fisura y de ahí salió todo. También se le llama Cabeza de Vaca, por la zona donde se asienta. Hoy es, con todas las letras, el terreno más joven de España.

Campos de lava del volcán Tajogaite bajando hacia el oeste de La Palma

85 días que partieron la isla en un antes y un después

Columna de erupción del volcán Tajogaite en 2021, La Palma

Vamos con los números, aunque ningún número explica del todo lo que se siente al verlo de cerca. El volcán nació en El Paso, en la ladera occidental de Cumbre Vieja, y llegó a alcanzar unos 200 metros de altura. Su erupción fue la más larga registrada en la historia de La Palma: 85 días y 8 horas sin parar. La lava cubrió más de 1.200 hectáreas, obligó a evacuar a unas 7.000 personas y dejó bajo ceniza y roca cerca de 3.000 construcciones. Más de 1.600 viviendas quedaron enterradas, otras tantas inservibles, y unos 80 kilómetros de carretera desaparecieron sin más. Casi 400 hectáreas de plataneras, viñas y aguacates se perdieron de la noche a la mañana.

Viviendas parcialmente sepultadas por la lava del volcán Tajogaite, La Palma

Lo que sí merece la pena destacar es que, gracias a la tecnología con la que se siguió todo el proceso, esta erupción se convirtió también en un caso de estudio científico: probablemente nunca se había podido monitorizar con tanto detalle, desde el primer temblor hasta los meses de reajuste que vinieron después.

¿Por qué a La Palma le da por hacer volcanes?

Esto es lo que más nos gusta explicar, porque tiene su historia. Durante años, la idea aceptada era que la Tierra había sido al principio algo así como una manzana muy caliente que, al enfriarse, se fue arrugando, y esas arrugas serían las montañas. El problema es que esa teoría no explicaba ni los volcanes ni los terremotos, y mucho menos por qué los continentes parecían moverse.

Quien le dio la vuelta a todo fue un meteorólogo alemán, Alfred Wegener, observando algo tan poco volcánico como el hielo de los polos: al chocar entre sí, las placas de hielo formaban crestas alargadas, igual que las que vemos en los continentes. Faltaba explicar cómo era posible mover semejantes masas de tierra en horizontal. Esa pieza la puso un geólogo llamado Harry Hess: durante la Segunda Guerra Mundial, su barco llevaba sonar para detectar submarinos, y él, de noche, lo dejaba encendido para trazar el fondo del mar por pura curiosidad. Así se descubrieron las dorsales oceánicas, y de ahí salió la idea de que el interior de la Tierra se mantiene fundido, con los continentes moviéndose sobre esa capa a la velocidad, más o menos, a la que nos crecen las uñas.

A esa teoría se le suman otras dos que ayudan a completar el puzle: la del punto caliente, que explica por qué las islas orientales del archipiélago son mucho más antiguas que las occidentales, y la de la microplaca canaria, que explica por qué hay zonas como La Gomera prácticamente sin actividad mientras otras concentran toda la energía. En La Palma convive de todo: volcanes en escudo, amplios y de perfil suave; un estratovolcán clásico (el Bejenado); y la actividad fisural y monogenética de toda Cumbre Vieja, a la que pertenece el Tajogaite. A nuestros grupos les decimos que Cumbre Vieja se comporta un poco como una cara con acné: sabemos que saldrán más volcanes, pero ni cuándo, ni dónde, ni cómo van a ser.

Una erupción con dos caras, y la luna mirando

Durante esos 85 días, el Tajogaite no se comportó siempre igual. Hubo fases estrombolianas, con explosiones rítmicas que lanzaban bombas al aire, y fases hawaianas, con lava más fluida y mucha menos pirotecnia. Un dato curioso que solemos contar en las rutas: la erupción empezó justo en luna llena, y los picos de actividad explosiva coincidían con los momentos de mayor coeficiente de marea en el mar, mientras que la actividad más tranquila se daba con mareas más bajas. Junto con la altura de los puntos de emisión y la temperatura del magma, esto ayuda a entender por qué el volcán cambiaba de carácter en cuestión de horas.

Lo que pisas cuando caminas por las coladas

Mirador de las coladas del volcán Tajogaite, mar de lava solidificada en La Palma

Caminar junto a las coladas del Tajogaite es, sin exagerar, como recorrer un manual de vulcanología al aire libre. Hay dos tipos de lava solidificada y, como no podía ser de otra manera, en Canarias tienen su propio nombre. El lajial (lo que en el resto del mundo se conoce como pahoehoe) tiene una superficie lisa, ondulada o trenzada como una cuerda, resultado de un flujo de lava ágil bajo una corteza ya enfriada. El malpaís (el equivalente al aa hawaiano) es justo lo contrario: rugoso, fragmentado, de aspecto caótico, formado cuando la superficie se enfría y se rompe por la presión del magma que sigue avanzando, todavía caliente, por debajo.

Junto a las coladas también verás los distintos materiales que el volcán lanzó al aire durante la erupción: la ceniza, tan fina que puede viajar kilómetros arrastrada por el viento; el lapilli, esos fragmentos pequeños que en Canarias llamamos picón o rofe según la isla; y las bombas volcánicas, de forma redondeada y un tamaño que sorprende a más de uno. Ceniza, pinos quemados en la base, alguna construcción que apenas asoma bajo la colada… el conjunto impresiona mucho más en persona que en cualquier fotografía, te lo podemos asegurar.

La isla que no para de subir

Aquí va un dato que casi nadie espera: La Palma lleva millones de años elevándose, muy despacio. Se han encontrado fósiles marinos a más de 100 metros sobre el nivel del mar, y se calcula que la isla sube alrededor de un centímetro cada veinte años. Para explicarlo sin aburrir, solemos comparar la isla con un pastel que lleva siglos horneándose: se eleva poco a poco casi todo el tiempo, pero de vez en cuando alguna "burbuja de aire caliente" —magma— sube deprisa hasta la superficie y provoca una deformación repentina, que es justo lo que llamamos erupción. A esto se suma la erosión, que al quitar peso de la superficie hace que la corteza rebote ligeramente hacia arriba. La erupción de 2021 fue uno de esos episodios rápidos de dinámica volcánica: el magma subió desde 10 kilómetros de profundidad hasta la superficie en menos de una semana.

Y entonces, ¿cómo se visita?

Cráter del volcán Tajogaite con fumarolas, La Palma

Aquí va la parte que más nos preguntan. Por ahora, el acceso cercano al cono sigue regulado, y la mayoría de las visitas se hacen a través de empresas autorizadas, con un número limitado de personas al día. Esto puede cambiar con el tiempo —la normativa se ha ido ajustando desde el final de la erupción—, así que conviene confirmar siempre las condiciones antes de ir. En la zona se monitorizan constantemente los gases volcánicos y hay puntos de control a lo largo del recorrido, así que no hablamos de burocracia sin sentido, sino de una medida de seguridad real.

Los puntos de encuentro habituales suelen ser el Refugio del Pilar, el Centro de Visitantes de la Caldera de Taburiente o el Llano de las Brujas. Desde ahí, la mayoría de rutas recorren entre 5 y 6,5 kilómetros con un desnivel suave, en torno a dos o tres horas, así que no hace falta ser un senderista experimentado para hacerlas. El recorrido suele terminar en el Mirador de Tajogaite, a unos 300 metros de la boca norte del volcán, con el cono y las coladas que bajan hacia el mar de frente. Si prefieres verlo sin caminar, también hay excursiones en barco desde el Puerto de Tazacorte que se acercan a las nuevas fajanas, los terrenos que creó la lava al entrar en el océano.

¿Quieres subir al volcán con un guía que conoce el terreno palmo a palmo? Trabajamos con un guía local de confianza que te lleva hasta el borde mismo del cono, con toda la seguridad y contándote la historia sobre el terreno.

Ver la ruta guiada al volcán Tajogaite

Un par de cosas que conviene saber antes de salir: lleva calzado de montaña cerrado, porque el terreno de ceniza y lapilli es irregular; protección solar y agua, sobre todo si vas en los meses de más calor; y reserva con antelación, porque el aforo diario es limitado y en temporada alta se agotan las plazas con facilidad. La actividad también puede cambiar o cancelarse por viento fuerte, riesgo de incendio o decisión del Parque Natural de Cumbre Vieja, así que conviene tener flexibilidad.

Qué ver cerca del volcán Tajogaite

La visita al volcán se combina de maravilla con otros rincones del oeste y el sur de La Palma. Si dedicas un día completo a la zona, estos son algunos planes que encajan a la perfección:

Y si quieres cambiar la lava por el agua, nada como ver la costa oeste desde el mar: descubre nuestra excursión en kayak a la Cueva Bonita.

La cicatriz que se volvió destino

El Tajogaite cuenta, mejor que cualquier folleto, lo que es La Palma: una isla viva, todavía formándose, que cambió de paisaje de la noche a la mañana y que sigue escribiendo su propia historia geológica bajo nuestros pies. Visitarlo no es solo apuntarse a una excursión más; es entender, con los pies sobre el terreno, cómo nace una isla.

Y cuando termines con el volcán, la mejor forma de seguir descubriendo la isla es desde el mar: nuestra excursión en kayak por la costa oeste te lleva a acantilados y cuevas que solo se ven desde el agua. Consulta también qué hacer en La Palma en 3 días o 7 días.

Preguntas frecuentes sobre la visita al volcán Tajogaite

¿Dónde está el volcán Tajogaite?

Está en La Palma (Canarias), en el municipio de El Paso, en la ladera occidental de la dorsal de Cumbre Vieja.

¿El volcán Tajogaite es lo mismo que el volcán de Cumbre Vieja?

No exactamente. Cumbre Vieja es toda la dorsal volcánica del sur de la isla; Tajogaite es el cono concreto que nació en ella durante la erupción de 2021, al que la prensa llamó erróneamente "volcán de Cumbre Vieja" durante meses.

¿Cuándo fue la erupción del volcán de La Palma de 2021?

Comenzó el 19 de septiembre de 2021 y se mantuvo activa de forma ininterrumpida durante 85 días y 8 horas, la erupción más larga registrada en la historia de la isla.

¿Se puede visitar el volcán Tajogaite sin guía?

No. El acceso a la zona cercana al cono está regulado, con aforo limitado y control de gases volcánicos, así que la visita se hace con empresas autorizadas. Conviene confirmar las condiciones antes de reservar, porque pueden actualizarse con el tiempo.

¿Cuánto dura la ruta al volcán Tajogaite?

Depende del itinerario, pero la mayoría de rutas guiadas duran entre 2 y 3 horas, con recorridos de entre 5 y 7,8 kilómetros según el operador y el punto de salida.

¿Hay algún mirador para ver el volcán sin hacer la ruta completa?

Sí. El Mirador de Tajogaite, cerca del Llano del Jable, permite observar la parte alta del cráter sin necesidad de completar todo el recorrido a pie.

¿Cuál es la mejor época para visitar el volcán Tajogaite?

Se puede visitar todo el año, aunque las mañanas suelen ofrecer cielos más despejados, y conviene evitar las horas de más calor en verano.

¿Cuánto cuesta la visita guiada al volcán Tajogaite?

El precio varía según la empresa y la temporada; las rutas guiadas suelen rondar los 30-40 € por persona. Conviene confirmar precio y disponibilidad directamente con el operador antes de reservar.

¿Es peligroso visitar el volcán Tajogaite?

No, si se hace con una empresa autorizada y se siguen sus indicaciones. La zona cuenta con control y monitorización constante de gases volcánicos, y las rutas discurren por itinerarios seguros y señalizados.

¿Se puede visitar el volcán con niños?

Sí. La mayoría de rutas tienen dificultad baja o media y son aptas para familias, siempre valorando la edad y que el terreno de ceniza y lapilli es irregular. Conviene calzado cerrado y protección solar.

¿Hay lava o actividad visible hoy en el Tajogaite?

No. La erupción terminó en diciembre de 2021. Hoy no hay lava en superficie; lo que se visita es el cono, las coladas ya solidificadas y, en algunos puntos, fumarolas y zonas aún templadas.

Créditos de las imágenes (Wikimedia Commons): cono del Tajogaite y mirador de coladas, Rolfcosar (CC BY-SA 4.0); campos de lava, Gerda Arendt (CC0); cráter con fumarolas, Pablosievert (CC BY-SA 4.0); casas sepultadas por la lava, Inés Galindo (CC BY 4.0); columna de erupción, Nieves Sánchez (CC BY 4.0).