Historias que el viento trae desde los acantilados y barrancos de La Palma. Leyendas guanches, misterios arqueológicos y relatos que dan alma a cada rincón de la isla.
Cuentan los antiguos pescadores que en la Cueva Bonita habitaba una sirena que protegía a los navegantes de la costa oeste. Su canto guiaba las barcas en las noches de tormenta hasta aguas seguras.
En lo alto de los acantilados de Tijarafe, la historia de un amor imposible entre una pastora guanche y un soldado castellano se convirtió en una de las leyendas más trágicas de La Palma.
La Caldera de Taburiente fue el último refugio de los benahoaritas. En sus cuevas se han encontrado grabados rupestres que aún hoy desconciertan a los arqueólogos.
En 1493, Tanausú resistió la conquista castellana desde las profundidades de la Caldera de Taburiente. Traicionado durante las negociaciones de paz, su captura y muerte en el mar camino a Castilla lo convirtieron en símbolo eterno de la resistencia indígena canaria.
Un muro de piedra seca cruza la cumbre de La Palma dividiendo la isla en dos. ¿Frontera entre cantones benahoaritas? ¿Muro de contención ganadera? La Pared Vieja guarda sus secretos envuelta en la bruma de las cumbres.