La costa este de La Palma es historia y sol. Santa Cruz, la capital, guarda siglos de patrimonio colonial. Más al sur, las playas de Los Cancajos invitan al baño y al snorkel.
Balcones de tea, fachadas de colores y una avenida marítima que recuerda cuando La Palma era uno de los puertos más importantes del Atlántico. Santa Cruz merece un día entero.
Arena volcánica, aguas tranquilas y una vida marina sorprendente. Los Cancajos es la playa más accesible de La Palma y un paraíso para los amantes del snorkel.
En lo alto de Santa Cruz, el Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves custodia la imagen más venerada de la isla. Un lugar de peregrinación con vistas que abrazan el valle.
Escondido entre plataneras en Breña Alta, Maroparque es un centro de rescate y educación ambiental con más de 200 especies. Lémures, tortugas gigantes y aves exóticas conviven en un entorno tropical único en Canarias.
El mercado de Santa Cruz es el corazón gastronómico de la isla: frutas tropicales, quesos, mojo y flores. A pocos pasos, la Avenida Marítima ofrece el paseo más fotogénico de La Palma con sus réplicas de carabelas.